Empezamos en 2014 vendiendo una camper VW restaurada por nuestro padre. Hoy somos 28 personas y un taller de 1.200 m². Seguimos siendo los mismos.
Una camper no se vende. Se entrega.
Y cada entrega es el comienzo de una historia
que dura más que la propia camper.




El primer cliente fue mi padre. El segundo, su amigo. El tercero, alguien que nos llamó desde Andorra porque le habían dicho que aquí hablábamos claro.